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Weckruf - Wegruf

Mit dem Propheten Amos auf dem Weg

Deutsch-Button Folleto de acompañamiento al proceso de Amos

Weiter-Button Zurück-Button Lunes, 22. Junio (Amós 4,6-8)

No hay vuelta

6 Yo dejé sus dientes limpios por no tener qué masticar e hice que faltara el pan en todas sus ciudades, pero ustedes no se han vuelto a mí, palabra de Yavé. 7 No les mandé la lluvia cuando faltaban tres meses para la cosecha, o bien hice llover sobre una ciudad mientras en otra no llovía; unos campos se regaron con la lluvia, pero otros, faltos de agua, se secaron. 8 La gente de dos o tres ciudades corría a otra ciudad en busca de agua, sin poder con ello calmar su sed. Y ustedes, sin embargo, no volvieron a mí, palabra de Yavé.

¿por qué?

Amós recuerda muchos percances y pruebas que ofrecian a la gente de Israel, la oportunidad para reflexionar y retroceder. Pero la gente no se ha despertado.

Milliones sufren de hambre
desde mucho tiempo.
Sequias e inundaciónes
han robado su existencia
La naturaleza se colapsa, el clima cambia

Ustedes no han reflexionado, no se han vuelto.

Los pobres huyen, quieren ir a un mundo mejor,
pero para los pobres esta cerrado el mundo para sobrevivir.
Los ricos han cerrado sus fronteras.

No van a volver.

Uschi Schedlik

Aparecida: (473) La riqueza natural de América Latina y El Caribe experimentan hoy una explotación irracional que va dejando una estela de dilapidación, e incluso de muerte, por toda nuestra región. En todo ese proceso, tiene una enorme responsabilidad el actual modelo económico que privilegia el desmedido afán por la riqueza, por encima de la vida de las personas y los pueblos y del respeto racional de la naturaleza. La devastación de nuestros bosques y de la biodiversidad mediante una actitud depredatoria y egoísta, involucra la responsabilidad moral de quienes la promueven, porque pone en peligro la vida de millones de personas y en especial el hábitat de los campesinos e indígenas, quienes son expulsados hacia las tierras de ladera y a las grandes ciudades para vivir hacinados en los cinturones de miserias. Nuestra región tiene necesidad de progresar en su desarrollo agroindustrial para valorizar las riquezas de sus tierras y sus capacidades humanas al servicio del bien común, pero no podemos dejar de mencionar los problemas que causa una industrialización salvaje y descontrolada de nuestras ciudades y del campo, que va contaminando el ambiente con toda clase de desechos orgánicos y químicos. Lo mismo hay que alertar respecto a las industrias extractivas de recursos que, cuando no proceden a controlar y contrarrestar sus efectos dañinos sobre el ambiente circundante, producen la eliminación de bosques, la contaminación del agua y convierten las zonas explotadas en inmensos desiertos.

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[Llamada de despertar - Llamada de andar]