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Weckruf - Wegruf

Mit dem Propheten Amos auf dem Weg

Deutsch-Button Folleto de acompañamiento al proceso de Amos

Weiter-Button Zurück-Button Domingo, 21. Junio (Amós 4,1-5)

Desmesura

1 Escuchen esta palabra, vacas de Basán, damas de los cerros de Samaria: Ustedes oprimen a los débiles, aplastan a los menesterosos, y luego dicen a sus maridos: «Sírvannos vino para tomar.» 2 El Señor jura por su santidad: Está para llegar el día en que las levantarán a ustedes con arpones, y con un aguijón, para empujar por detrás. 3 Cada una de ustedes saldrá como pueda por las aberturas de la muralla, y serán deportadas hacia el Hermón. Prepárate a enfrentarte con tu Dios 4 Vayan al santuario de Betel para pecar. Vayan al de Guilgal y pequen más todavía. Presenten sus sacrificios cada mañana y también los diezmos a los tres días. 5 Quemen, para dar gracias, panes sin levadura, y anuncien a los cuatro vientos sus ofrendas voluntarias, pues eso les gusta a ustedes, hijos de Israel, dice el Señor Yavé.

¿por qué?

Es digno de notar el trato que Amós da a las mujeres ricas y egoístas. Las compara nada menos que con las vacas de Basán. Basán era una región al otro lado del Jordán, famoso en el Antiquo Testamento por sus gordos rebaños. Esas mujeres engordan a costa del pobre y saben solamente preparar cócteles. Amós anuncia el dia en que serán sacados de la capital vencida, sin mas consideraciones que un vulgar rebaño, y desterradas.

Habrá juicio sin misericordia para quien no haya sido misericordioso (santiago 2,13) Amós habla de los crímenes que pasan en los santuarios y que celebran solo el egoísmo. Amós nota el contraste entre el lujo, la frecuencia de las celebraciones religiosas y la mala conducta del pueblo. Ellos piensan que si cumplen los ritos o ofrecen sacrificios, dios no se fijará en su mala conducta. Pero no es asi.

Las quejas de Dios a su pueblo son como aquella otra que en otro tiempo dirigrá por medio de Isaias: Este pueblo se me acerca solo de palabra y me horna sólo con los labios, mientras que su corazón esta lejos de mi. (Is. 29.13)

Mensaje de la V conferencia general a los pueblos de América Latina y del Caribe.
Las agudas diferencias entre ricos y pobres nos invitan a trabajar con mayor empeño en ser discípulos que saben compartir la mesa de la vida, mesa de todos los hijos e hijas del Padre, mesa abierta, incluyente, en la que no falte nadie. Por eso reafirmamos nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres.
Nos comprometemos a defender a los más débiles, especialmente a los niños, enfermos, discapacitados, jóvenes en situaciones de riesgo, ancianos, presos, migrantes. Velamos por el respeto al derecho que tienen los pueblos de defender y promover "los valores subyacentes en todos los estratos sociales, especialmente en los pueblos indígenas" (Benedicto XVI, Discurso Guarulhos No.4). Queremos contribuir para garantizar condiciones de vida digna: salud, alimentación, educación, vivienda y trabajo para todos.
La fidelidad a Jesús nos exige combatir los males que dañan o destruyen la vida, como el aborto, las guerras, el secuestro, la violencia armada, el terrorismo, la explotación sexual y el narcotráfico.
Invitamos a todos los dirigentes de nuestras naciones a defender la verdad y a velar por el inviolable y sagrado derecho a la vida y la dignidad de la persona humana, desde su concepción hasta su muerte natural.
Ponemos a disposición de nuestros países los esfuerzos pastorales de la Iglesia para aportar en la promoción de una cultura de la honestidad que subsane la raíz de las diversas formas de violencia, enriquecimiento ilícito y corrupción.
En coherencia con el proyecto del Padre creador, convocamos a todas las fuerzas vivas de la sociedad para cuidar nuestra casa común, la tierra, amenazada de destrucción. Queremos favorecer un desarrollo humano y sostenible basado en la justa distribución de las riquezas y la comunión de los bienes entre todos los pueblos.

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[Llamada de despertar - Llamada de andar]